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Accidente Aéreo nocturno cerca de Zapiga de avión A-37B N°J-606

(Artículo escrito por el Coronel de Aviación (R) Sr. Roberto Valdebenito Bugmann, editado por Sergio Molina Correa)

 

Grupo de Aviación N°1

22 de Agosto de 1977.

Pampa del Tamarugal.
Base Aérea de Despliegue “Zapiga” de la FACH del teatro de operaciones Norte.
Esta Base Aérea, fue construida y lista para operar en el año 1975, con el propósito de enfrentar y mitigar la amenaza evidente hacia nuestro país por parte de Perú. Siendo parte del desarrollo de la infraestructura estratégica del teatro de operaciones Norte.
Cabe hacer mención que la FACH en ese momento al mando del Comandante en Jefe Gral. del Aire Sr. Gustavo Leigh Guzmán junto con el Jefe del Comando Logístico Gral. José Martínez Lema, hicieron centro de gravedad en desarrollo de esta zona, potenciando en muy poco tiempo el Poder Aéreo con pistas de despliegues, radares aéreos, aviones de enlace, helicópteros, aviones de combate, artillería anti aérea, personal altamente capacitado y entrenado en todas las especialidades y mucho armamento para enfrentar la crisis.
Junto con esto, se reactivó la escuela Táctica en el Grupo de Aviación N° 1 en la Base Aérea de Los Cóndores de “Chucumata” con los aviones A-37 B recién llegados a Chile.
Ante esta situación, el G-1 tuvo la misión de preparar pilotos para completar las tripulaciones de combate en los diferentes aviones. (F-5, HH, A-37, Vampiros que formaron la primera línea).
En esta preparación de pilotos, contemplaba las operaciones aéreas H-24 en cualquier condición ya sea día, noche y con meteorología adversa, con especial énfasis en la creación de la capacidad de combate nocturno que claramente mejoraba y potenciaba nuestras capacidades.
B. A. Zapiga, ubicada en la Pampa del Tamarugal en una zona plana relativamente sin mayores obstáculos a 5 km a la redonda, lo que da las facilidades apropiadas para las operaciones aéreas de aviones de combate en condiciones diurnas y nocturnas. Sin embargo, los vuelos nocturnos eran más complejos debido a que no existían referencias visuales, como también, no se contaba con radios ayuda para vuelo por instrumento.

G-1 al mando del Comandante de Grupo (A) Sr. Daniel Reveco en el programa de entrenamiento, despliega el grupo a la B. A. de Zapiga, con el propósito de practicar misiones de ataque diurno y nocturno con diferente armamento de guerra y de ejercicio, del cual los ataques nocturnos contemplaba un avión A-37B que lanzaba bengalas de alta luminosidad y que caía en paracaídas una vez lanzadas con un tiempo aprox. de 3 min de luminosidad. Este avión bengalero, en forma coordinada lanzaba las bengalas 1 min antes del ataque.


El día 22 de Agosto del año 1977, se programan diferentes actividades de vuelo con misiones de combate, tanto de día como de noche, lo que se fue cumpliendo de acuerdo a programa.
En una misión nocturna con ataque a un blanco inmediatamente al Sur de la B.A. Zapiga, del cual el avión A-37B n°J-606 piloteado por “Vaquero” Tte. (A) Sr. Roberto Valdebenito (Instructor de pilotos de combate) y su copiloto S/Tte. Fernando Bianchi desarrollan en forma normal y sin inconveniente su ataque con armamento de guerra. Su blanco, al costado de la B.A. de Zapiga donde se encontraba una pista dibujada a escala. Finalizado el ataque, se dirigen al tránsito para aterrizar.
Es conveniente precisar que el ataque con bengalas estaba en proceso de experimentación y buscar las técnicas para ser más eficiente y crear mayor capacidad de ataque.
“Vaquero”, se comunica con la torre de control tripulada por el ATC Sr. Jorge Greem (de la DGAC comisionado al G-1 para estos despliegues) quien da las autorizaciones respectivas para ingresar al tránsito “inicial”, posteriormente para la pierna “base” y finalmente para aterrizar después de recibir la conformidad de Vaquero “tres verdes”, señal que el tren de aterrizaje se encuentra “abajo y asegurado”.
En ese proceso, “Momia” Tte. (A) Sr. Sergio Molina (Instructor de pilotos de combate) en un A-37 B con motores en marcha en espera que aterrice “Vaquero”, para proceder ingresar a pista, despegar y cumplir una misión similar a la bandada anterior.
“Momia” al no ver aterrizar a Vaquero, consulta al controlador de torre ¿Qué estaba sucediendo por la demora de “Vaquero” en aterrizar?, junto con eso, observa un desplazamiento de nube (polvo) sobre la pista de este a oeste. Ante la duda, aborta la misión.
Por su parte, el controlador insiste por frecuencia llamando a “Vaquero” para que diera su posición del cual no hubo respuesta. Esto hizo alertar el sistema de rescate por posible accidente, lo que se comprobó posteriormente aplicando los procedimientos respectivos para el rescate.
Minutos después, el Cdte. Daniel Rebeco junto al Médico Capitán de Bandada (S) Sr. Charlie Cunliffe y el conductor de la Ambulancia, proceden a dirigirse al sector del cabezal Este, buscando el avión y su tripulación supuestamente estrellado, zigzagueando a campo travieso por la pampa y con una noche muy oscura, cuando de repente observan a dos personas a la distancia (aprox. 500 mts.) caminando hacia el Oeste, por lo que la ambulancia se dirige para interceptarlos.
Una vez Interceptado a los dos caminantes, el Cdte que ya los había identificado, les consulta hacia donde se dirigen, la respuesta de Vaquero (ambos pilotos choqueados) fue que iban hacia unas luces que estaban en esa dirección indicando hacia la Base Aérea. Entonces el Cdte. les ofrece llevarlos y que se subieran por atrás a la ambulancia donde el Médico inicia las evaluaciones y primeros chequeos en atención a que Vaquero le dolía mucho la espalda y la zona del coxis, (posteriormente se comprobó de que se lo había fracturado) además, ambos pilotos presentaban en sus tenidas de vuelo, mucho líquido de color rojizo, lo que aparentemente y por la oscuridad era preocupante, sin embargo, posteriormente se estableció que era liquido hidráulico que salto a la cabina producto del impacto. También, presentaba rasguños y pequeños cortes en la cara producto de la salida del avión a través de la parte superior de la cabina “Canopy”, que tuvieron que romper con un cuchillo especial para eso. Previo haber desconectado todos los sistemas eléctricos por un posible incendio.
El copiloto, afortunadamente no sufrió mayores daños.
Al día siguiente, los pilotos accidentados fueron trasladados a Santiago al Hospital FACH para ser examinados y efectuar el “control piloto” respectivo. Posterior a su recuperación, son autorizados para retomar sus actividades de vuelo en su respectiva Unidad.


Comentarios y experiencias:
Respecto a la misión de ataque nocturno con armamento de guerra, iluminando el blanco con bengalas de alta luminosidad, resultó de acuerdo a lo planificado, sin embargo, se rescató de esta experiencia ciertos aspectos y prevenciones a considerar en este tipo de ataque nocturno.
El impacto del avión con la tierra, fue suficientemente fuerte para perder el tren de aterrizaje, pilones de combustible de ambas alas y por último, se arrastró de tal forma que se gastó la parte inferior (Guata) del avión quedando sin piso y tierra a la vista. Ambos pilotos no sufrieron daño en los pies gracias a que en el momento del impacto y arrastre, llevaban los pies en los pedales que van un poco más arriba que el piso.


El impacto del avión siendo que se produjo con alas niveladas, en actitud de aterrizaje sobre una zona de “chuscal” (tierra muy fina con una consistencia similar a los polvos talcos) esto hace presumir que este polvo hizo la función de extintor evitando que se produjera fuego o explosión por la condición del impacto, debido a que el avión contenía combustible, oxigeno, liquido hidráulico, aceite, explosivo en el asiento y cabina eyectable, motores en marcha y energizado eléctricamente. Todos estos componentes lo hacían altamente peligroso.

La evacuación del avión fue muy dificultosa por la oscuridad extrema de la noche en el desierto, incertidumbre, extrañeza de la situación sin saber claramente lo que ocurría.
Que el terreno en el desierto es muy dificultoso de noche para el desplazamiento a pie y en vehículos terrestres.
El tiempo que transcurrió desde el ataque (al costado de la pista) al aterrizaje, fue en un periodo de tiempo muy corto lo que no permitió recuperar ni readecuar la visión nocturna de los pilotos. Esto afectó directamente a la adaptación visual nocturna (tiempo de adaptación entre 20 a 30 min) haciendo perder la profundidad al piloto y copiloto, por lo que no se percataron lo que ocurrió previo al impacto con el suelo.
Posteriormente se estudiaron algunas propuestas como dotar de ciertas luces de referencias terrestre, se instalaron radio-altímetros en los aviones y observadores terrestres en cabezales para apoyar los procesos de aterrizajes.

Águilas blancas de la Pampa

Bandada audaz de juventud

Jinetes que cabalgan el relámpago

Grupo 1, salud.

 

 

 

 

 

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La última actualización de este sitio fue el: 15.June.2020